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Las consecuencias del falso mundo de las redes sociales

Desde que hicieron su aparición en escena hace ya más de una década, las redes sociales se han convertido para muchos en una parte esencial de su vida diaria. Parece que todo el mundo está conectada a ellas, siguiendo a otras personas y compartiendo publicaciones. Un territorio soñado donde cada uno proyecta cómo quiere ser y en el que se sigue a las personas que son un referente en su vida ideal. Un sitio donde pasamos cada vez más tiempo y de manera más intensa.

Tal vez una de las señales más evidentes de que muchas personas sienten una gran dependencia es lo que sucedió después del último problema que Instagram tuvo en la contabilidad de sus usuarios, haciendo que de repente algunos usuarios vieran drásticamente reducido su número de seguidores. Y, aunque la red social ya ha anunciado que volverán cuando solucione el problema, muchos ya han acudido a Twitter para quejarse al respecto.

La realidad es que no son pocas las personas las que están realmente obsesionadas con lo que pasa en las redes sociales y con lo que se dice de ellas. La cuestión es que un reciente estudio ha señalado que los efectos de estar enganchado a las redes sociales eran los mismos que los de los adictos a las drogas.

Pero además, las redes sociales dan una versión muy poco realista de las personas que cada día vuelvan su vida en ellas. En ellas se proyecta una vida ideal, ya que las publicaciones tienen mucho de selección y edición. Obviamente, no subimos cualquier cosa. Por eso, si solamente nos fijamos en las fotos que suben, siempre parece que llevan una vida ideal, donde todo es maravilloso y los problemas no existen.

Las consecuencias negativas de este falso mundo de las redes sociales se hacen evidentes en los problemas de salud mental que padecen sus protagonistas y sus receptores. Siendo los más vulnerables los jóvenes, ya que constantemente sienten que su vida está por debajo de la de los demás. Y no sólo eso, sino que además, las redes sociales pueden suponer una gran presión sobre ellos para que sean perfectos, convirtiéndose en algo así como una competición donde hay que ser el mejor las 24 horas del día los 7 días de la semana. Lo que obviamente llega a ser agotador.

No obstante, hay que decir que no todo es malo en las redes sociales, ya que también pueden ser usadas de manera saludable. A fin de cuentas, la verdadera razón por la que fueron creadas estas plataformas, la comunicación, no es algo negativo. Lo de fingir y aparentar no es algo nuevo, lo que las redes sociales hacen es que no podamos escapar de ello en ningún momento.

La solución podría estar en lo que proponen algunos expertos en Harvard Business Review: apostar por la alfabetización de los usuarios en las redes sociales y en lo que implican los contenidos y hacer limpieza digital, imponiéndose unas rutinas y unos horarios.

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