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¿Cómo adaptar tu empresa a la «nueva normalidad» tras el confinamiento?

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El lunes 11, arranca en España la Fase 1 de la desescalada, que afectará a empresas y, sobre todo, a pymes. Pero mientras que en la mitad del país los negocios podrán empezar a abrir, en la otra mitad habrá que esperar para cumplir con los requisitos mínimos que impone el Ministerio de Sanidad. Pero independientemente del momento y de la velocidad, las empresas y, en especial las pymes, tienen que empezar a prepararse ya para continuar con el proceso de la desescalada y, sobre todo, para asumir la «nueva normalidad» que llegará después del confinamiento.

Aunque en el mes de marzo todavía pudiéramos pensar que la solución a la pandemia pasaba por unas pocas semanas de confinamiento para volver a recuperar a la normalidad, ahora ya es evidente que la normalidad no volverá. Después de todo esto, nuestras pautas de consumo y las expectativas de los consumidores serán muy distintas,. Y también lo serán las obligaciones de limpieza e higiene.

Los expertos de Nielsen ya hablan de que el consumidor post-coronavirus estará mucho más abierto a realizar compras online que antes y mucho más sensible a los precios. Pero también cambiarán los elementos subjetivo  del consumo. Los consumidores valorarán mucho más que los productos les ofrezcan cierta sensación de garantía y que funcionen como refugio. Y es que, después de la crisis del coronavirus, la sociedad se sentirá más insegura y vulnerable.

Hay que tener en cuenta que las emociones son un elemento decisivo para entender lo que está sucediendo y cómo estamos conectando con ello. Durante el confinamiento estamos sintiendo emociones de lo más contradictorias: alegría, esperanza, miedo, tristeza, etc.

Por esta razón, las empresas deben ser muy cautas con sus mensajes y con sus estrategias, ya que se mueven en un terreno muy complejo. Los consumidores no tienen muy claro lo que sienten ni cuál es su emoción dominante y cuál es el motivo de lo que sienten. A lo que debemos añadir que los sentimientos se encuentran a flor de piel. Para las empresas y para sus mensajes, esto supone caminar por un auténtico campo de minas.

Sin embargo, las emociones no son el único terreno en el que las empresas deben prepararse para el proceso de desescalada. Los cambios tendrán que llegar desde muchas áreas y ser mucho más profundos. En aquellos países que están saliendo del confinamiento, los expertos hablan de cambios en los hábitos de compra, pero también en el comportamiento en la tienda y las expectativas de los clientes. Puede que actividades como «ir de shopping» desaparezcan al menos durante un tiempo, saliendo únicamente para ir a comprar lo que necesitemos.

A esto hay que añadir que, para conectar con los consumidores, será más importante que nunca proporcionarles lo que buscan y conseguir que la experiencia que ofrece nuestro negocio sea distintas y única. Por ejemplo, los consumidores querrán pasar más tiempo con sus seres queridos tras mucho tiempo separados, lo que hará que prefieran  gastar dinero en algo que les permita disfrutar con ellos. El tiempo que tardaremos en olvidar todo esto y en perder los miedos asociados es algo incalculable.

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