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¿Cómo será el consumidor post-confinamiento?

consumidor post-confinamiento

Después de dos meses de cuarentena, el consumidor comienza su particular desescalada, trazando un nuevo perfil que traerá una mayor preocupación por el ahorro. Del mismo modo que en la crisis de 2008 la sensibilidad por el precio se intensificó y los consumidores empezaron a preocuparse más por el control del gasto, después de la crisis del coronavirus se espera que ocurra lo mismo.

Así pues, la orientación a precio será uno de los rasgos que más caracterizarán al consumidor post-confinamiento, siempre y cuando su parte racional esté influenciada en buena medida por los hábitos adquiridos hace una década. A lo que hay que añadir una mayor preocupación por la seguridad y la trazabilidad. Lo que puede conllevar una mayor deslealtad, que será uno de los factores clave para comprender al consumidor a partir de ahora.

Al mismo tiempo, la vertiente social y emocional del consumidor se verá más afectada. De esta crisis saldrá un consumidor frágil y vulnerable que buscará refugio y seguridad en lo cercano, en lo próximo. Y refugio es en lo que está convirtiendo su hogar, intensificando la tendencia que ya hemos ido viendo en el año 2019 del cocooning, pasando más tiempo en casa, más conectad y manteniendo las distancias.

Por otro lado, la omnicanalidad y la tecnología también serán tendencia. Con la crisis del Covid-19 los hogares que en algún momento han hecho una compra online se ha multiplicado por dos, pasando de 450.000 a aproximadamente 1,1 millón. Esto no quiere decir que las tiendas físicas vayan a quedar en un segundo plano, sino que los consumidores adoptarán ambos canales según cuál sea el objetivo de su compra. Aunque sí se prevé un aumento significativo en la compra de productos de salud, bienestar y cuidado personal, que llegarán al 30% de los compradores en la red.

A la hora de averiguar cómo será el consumidor post-confinamiento, China es el espejo, ya que es el primer país del mundo que ha realizado la fase de desescalada, sirviendo su ejemplo de posibles aprendizajes para el caso de España. Y lo más destacado del consumidor chino es que un 60% pide impulsar el comercio electrónico y la entrega a domicilio, más de la mitad expandir el concepto salud en los lineales y el 40% potenciar los frescos y mejorar la trazabilidad y la seguridad en la alimentación.

Todo ello se traduce en el desarrollo de una cadena de distribución más ágil y digital, en la aceleración de la omnicanalidad y en atender nuevas necesidades. Al respecto de esto último surgen nuevas oportunidades como la creación de un espacio dedicado exclusivamente a la saludo a la especialización de productos frescos de proveedores locales dentro de la tienda.

Según la directora general de Nielsen Iberia, Patricia Daimiel, «hace dos meses, en nuestro último encuentro con los medios, hablamos de tres grandes cambios estructurales: la deslealtad, la proximidad y el cocooning. Tres cambios que parecen ahora acelerarse con la crisis sanitaria actual. Y a ello hay que añadir ahora la seguridad y la trazabilidad, demandadas por un consumidor más frágil; y la expansión del ecommerce de alimentos, bebidas, cuidado personal y del hogar, pues parece que el miedo al COVID ha hecho dejar a un lado el miedo a la compra online. Son cinco grandes rasgos de este consumidor que ha pasado en las últimas semanas hasta por cinco etapas transitorias y que ahora está entrando en la sexta, que coincide con el paso del confinamiento a la ‘nueva’ normalidad».

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