Marketing

¿Cómo usar el neuromarketing para conectar con tu público objetivo?

Entender cómo funciona el cerebro de los consumidores resulta de gran utilidad para planificar las estrategias de marketing de una empresa y conectar con su público objetivo de una manera muy eficiente. En los últimos años, diversos estudios de neuromarketing han demostrado que, si somos capaces de entender las reacciones de los ciudadanos, podemos diseñar campañas más eficaces. Lo que puede aplicarse a cualquier estrategia, incluyendo marketing de contenidos.

En este terreno, los responsables de marketing tienen que entender qué es lo que hace que los usuarios conecten con los contenidos y qué es lo que hace que unos funcionen y otros no. Cuando nuestro cerebro siente que algo es positivo, libera dopamina. Por eso, a la hora de crear nuevos contenidos, debemos intentar que estos se conviertan en una fuente de dopamina.

Anticipación al contenido

La anticipación es una de las mayores fuentes de dopamina. El contenido debe transmitir esa idea de que su lectura o visionado permitirá al usuario acceder a conocimientos que resolverán sus dudas o cubrirán sus necesidades. Es esa sensación previa la que hace que sintamos un subidón por creer que hemos encontrado aquello que buscábamos, haciendo que el cerebro segregue dopamina antes incluso que de que hayamos consumido el contenido.

El contenido, fuente de felicidad por sí mismo

Pero la anticipación no es el único momento en el que nuestro cerebro genera dopamina. Una investigación llevada a cabo recientemente por la UC Berkley’s Haas School of Business, revela que la información es un generador de dopamina muy parecido a la comida o al dinero, ya que el cerebro lo percibe como una recompensa. Con lo cual el contenido, por si mismo, también pueda ser una importante fuente de dopamina, cuando se posicione como una recompensa o como un elemento de valor por él mismo.

Por ejemplo, aquellas campañas publicitarias que cuentan con un buen storytelleing se convierten en algo que funciona como extra para los consumidores consiguen este efecto. No son percibidas por los usuarios como algo molesto, sino como un contenido útil e interesante del que pueden disfrutar. Como una recompensa y, por tanto, como una fuente de dopamina.

Y lo mismo sucede cuando planificamos correctamente una estrategia de email marketing. Cada email de la marca es visto como un regalo, como algo que los usuario se alegran de recibir, en lugar de como spam. Por eso, cuando vemos el nombre de la empresa en nuestra bandeja de entrada, ya sentimos ese subidón de felicidad y, en consecuencia, un chute de dopamina.

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