Marketing

¿Es el fin de las estrategias de Social Media?

Desde que las redes sociales hicieron su aparición en escena a principios del siglo XXI no han parado de crecer. Desde entonces, su evolución ha sido de lo más compleja y variopinta, especialmente en lo que respecta al mundo del marketing. La cuestión es que si en un primer momento fueron el santo grial del marketing, en la actualidad las cosas son un poco más complicadas. Hace unos años, cualquier empresa podía lograr grandes resultados si trabajaba bien sus audiencias y sabía posicionarse de manera eficiente.

Hoy, lo gratis ha terminado y conseguir llegar a los consumidores a través de ellas sin pasar por caja es casi misión imposible. Desde que las redes sociales han ido apostando cada vez más por los servicios publicitarios de pago, las estrategias de Social Media orgánicas han ido perdiendo fuerza, por lo que las marcas han tenido que asumir que es prácticamente un suicidio realizar publicaciones en la red social sin pagar.

Sin embargo, la solución parece que tampoco está en pagar por anuncios patrocinados. Por fuera, la publicidad en redes sociales parece estar dando muy buenos resultados y los marketeros sienten que su gasto está justificado. Por eso, no extraño que la inversión en este tipo de estrategias haya ido en aumento, siendo Facebook la gran triunfadora del momento.

El problema es que esto es lo que se ve en la superficie. Si ahondamos un poco, la realidad se vuelve mucho más compleja. Por un lado, los consumidores están cansados de recibir publicidad a través de las redes sociales. Los anuncios les resultan molestos y además su nivel de confianza en las redes sociales y cómo se lleva a cabo la gestión de sus datos se ha visto mermada en los últimos tiempos.

Así pues, los anunciantes están invirtiendo cada vez más en publicidad en redes sociales pero sin pararse a pensar sobre los problemas por los que atraviesa el mercado. No están siendo realmente conscientes de los problemas de privacidad, ni de los precios inciertos ni de cómo la aparición de nuevos formatos publicitarios está influyendo en las ya demasiado saturadas pantallas de los consumidores.

Todo esto no hace sino demostrar que las redes sociales presentan ya algunas grietas en su fachada, algo que deben empezar a tener muy en cuenta los responsables de marketing de las empresa, sobre todo porque el futuro no se presenta muy esperanzador. Los consumidores más jóvenes son mucho más «tech-savy», por lo que guardan muchas precauciones con los datos que proporcionan en las redes sociales y que pueden ser usados. La privacidad ha ido ganando más importancia y cada vez se preocupan más por ello, por lo que las marcas del sector tendrán que trabajar en ello con mayor profundidad.

Lo más probable es que el futuro pase por una situación muy distinta. Es posible que la publicidad en las redes sociales deje de ser el entrono hipersegmentado que es hoy y que pase a convertirse en un espacio mucho más parecido a los modelos que usan los medios o a la publicidad contextual.

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