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La crisis del coronavirus trae nuevas formas de pago alternativas

formas de pago alternativas

Aunque muchos negocios de barrio no incentivaban el pago con tarjeta antes de la crisis del coronavirus o ni siquiera contaban con datáfono, cuando se anunció el Estado de Alarma, por razones obvias, estos pequeños negocios empezaron a aceptar pagos con tarjeta para todo tipo de productos e importes. Incluso comenzaron a pedir a sus clientes que lo hicieran con grandes letreros puestos en sus escaparates.

Todo ello con el objetivo de reducir la mínimo el contacto y la exposición al virus de los vendedores. Y en este sentido, las tarjetas contacless y los sistemas de pago móvil son las opciones más recomendadas.

Así pues, en las últimas semanas estos formatos han aumentado considerablemente. Según datos de Mastercard, los pagos móviles y los pagos sin contacto se han incrementado en un 40% a raíz de la crisis del coronavirus. «Los clientes están buscando una forma rápida de entrar y salir de las tiendas sin intercambiar dinero, tocar terminales o cualquier otra cosa», explicaba su CEO, Ajay Banga, hace unos días.

Pero además, las entidades bancarias han aumentado el límite que tenían por defecto a los pagos contacless. Hasta la fecha, era imposible realizar un pago de más de 20 euros con tarjeta sin introducir el pin. Ahora, y de manera temporal,  únicamente hay que hacerlo cuando el importe es de más de 50 euros. La idea es que la mayor parte de los consumidores hagan sus pagos con tarjeta en lugar de hacerlo en efectivo.

A esto se podría añadir que los consumidores, y especialmente los comerciantes, están probando nuevas formas de pago que hasta el momento se le resistían o que utilizaban grupos muy específicos. Por ejemplo, Bizum, la app de pagos móviles que han integrado ya muchos bancos españoles, ha incrementado notablemente la cantidad de usuarios. Ya cuenta con 8 millones de usuarios, gracias a la altas que ganaron estos días. Para que te hagas una idea, de los 700 establecimientos comerciales que aceptan esta forma de pago en España, 400 se han dado de alta en abril.

Pero la gran pregunta es qué sucederá cuando todo esto acabe. ¿La crisis ha sido la puerta de entrada para que los usuarios se habitúen a usar otras formas alternativas de pago? ¿Y lo será para suprimir las barreras de los comercios? Aunque cada vez contamos con más soluciones para reducir costes y hacer más sencillo el proceso de pago, muchos comerciantes siguen siedo reticentes a aceptar pagos móviles o por tarjeta.

De hecho, recientes estudios han demostrado que las empresas no están muy de acuerdo con esta tendencia de cambio. Según un informe publicado por Intrum, dos de cada cinco empresas españolas están convencidas de que una sociedad sin efectivo aumentaría sus costes. Pero además, algunos comerciantes creen que una sociedad sin efectivo les haría perder alrededor de un tercio de los clientes.

A lo que se suma las preocupaciones por los potenciales problemas de seguridad. El 40% de las empresas tienen miedo de que la eliminación del efectivo aumente los riesgos de sufrir ataques cibernéticos.

No obstante, muchos clientes habrán sentido que los pagos son ahora más sencillos, lo que simplifica su vida diaria y mejora su experiencia de consumo. Tal vez, para estos consumidores, volver atrás sea mucho más difícil.

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