Marketing

La importancia de la estética en las campañas publicitarias

Aunque la estética es una cuestión subjetiva y demasiado voluble, lo cierto es que existen determinados parámetros que todos tenemos más o menos claros de lo que es bello o no. Entenderlos y utilizarlos puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en una campaña de marketing.

Las investigaciones en el terreno de la neurociencia evidencian que las cosas estéticamente más agradables reportan mejores resultados. Y no solo porque nuestro cerebro reacciona de una manera más positiva ante ellas, sino también porque son más efectivos en términos de uso.

Conectan con los consumidores en cuestión de segundos y llaman su atención, colocándolos en una posición más favorable para recibir el mensaje que se lanza. Con ello, conseguimos captar la atención de la audiencia y eliminar las barreras de entrada, permitiendo «trabajarse» al consumidor de una manera más sencilla.

Pero no solamente sucede en las campañas publicitarias, sino también en otros elementos visuales que forman parte de la estrategia de la marca, como las redes sociales, campañas de email marketing o las páginas web. Y es que el usuario reaccione de una manera distinta a ellas cuando son estéticamente atractivas.

Así pues, es fundamental cuidar la parte visual en todas las acciones publicitarias que se implementan. Lo que significa que es importante invertir en los elementos estéticos de todas las acciones y estrategias de la marca. De lo contrario, lo único que conseguiremos es lastrar el impacto que nuestros mensajes tienen en los consumidores. No lo percibirán de la misma forma.

Además, cuidar la estética no solamente es importante para llamar la atención de los consumidores desde el primer momento, sino también porque activa zonas del cerebro que interesan mucho a los responsables de marketing, como las áreas de la recompensa, la emoción y la toma de decisiones.

Así pues, cuando un usuario se encuentra ante un elemento estéticamente bello, su cerebro lo percibe como una recompensa, como un premio, pero también se conecta con él desde un nivel más emocional en lugar de racional, que es justamente lo que buscan los profesionales del marketing. Y es que los consumidores son mucho más proclives a compras y a gastar más dinero en una marca cuando funcionan desde las emociones.

Por otro lado, y debido a que las reacciones ante lo estético son emocionales, no funcionan a un nivel consciente, lo que quiere decir que nuestro cerebro termina operando de una manera casi automática. Nuestra reacción ante los elementos estéticos se lleva a cabo de forma subconsciente, lo que significa que tenemos un control racional mucho menor y mucho más potencial para dejarnos llevar por las emociones que sentimos. Con lo cual, es mucho menos probable que pongamos barreras.

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