Marketing

Por qué las grandes marcas se graban en nuestra mente

Uno de los mayores retos que el mercado actual impone a las empresas es conseguir que su marca quede grabada en la mente del consumidor. Es decir, conseguir que su producto sea reconocido, recordado y consumido, y dejar de ser mero ruido de fondo. ¿Cómo lo logran las grandes empresas?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las grandes marcas cuentan con estrategias de marketing muy bien planificadas en las que cada detalle se mide al milímetro, usando todas las herramientas posibles para conseguir un buen posicionamiento en el mercado.

Otro de los activos más potentes para el recuerdo de la marca es el diseño. Apuestan por un buen diseño que los hace mucho más reconocibles y memorables. El uso de elementos como la tipografía, los colores o el marketing sensorial son algunos de los elementos que acompañan este efecto.

Y, obviamente, las marcas también usan de manera recurrente la publicidad y el marketing. Poseen altos presupuestos que les permiten lanzar todos los mensajes que sean necesarios para conseguir no solamente que sean relevantes, sino también que se graben en la mente de los consumidores.

La cuestión es que muchos de los elementos que hacen que los consumidores conecten con las grandes marcas, las recuerden y consuman sus productos se encuentra en una parte del cerebro que no controlamos. Es decir, identificamos y consumimos muchas marcas por el impacto de las emociones. Los recuerdos almacenados en nuestro cerebro hacen que conectemos con la marca y que nos acordemos de ella aunque no seamos conscientes de ello.

Las grandes empresas lanzan campañas de marketing, publicidad y comunicación de manera masiva, por lo que es muy probable que ya nos hayamos cruzado con ellas antes y que no sean completas desconocidas. Pero además, debes saber que los recuerdos de la infancia también incluyen considerablemente en nuestras decisiones de consumo. A través de los olores y los sabores hacen que conectemos con nuestra infancia. Una oleada de posicionamiento nostálgico que se ha explotado notablemente en los últimos años.

Pero no se trata solamente de imitar los recuerdos vividos en la infancia, sino de usarla desde el primer momento para vender durante toda la vida. La idea es entrar en los hábitos de consumo de los usuarios cuando son niños para que sigan comprando los productos en la edad adulta. Según un reciente estudio llevado a cabo por SIS International Research, la mitad de los adultos compra aquellas marcas que recuerdan a la infancia, sobre todo aquellos que están relacionados con la bebida, la alimentación, la salud y los productos de uso doméstico. Quizás porque nos genera cierta seguridad, pero también porque nos resultan conocidos.

Las marcas son plenamente consciente de ellos e intentan posicionarse de manera destacada frente a los niños, usando muchas ingeniosas artimañas para manipularlos desde la infancia. Por ejemplo, aunque los niños de 2 años no son capaces de decir “Burger King”, sí son capaces ya de reconocer los elementos clave de su identidad corporativa, como el color amarillo, el rojo y el logo de la empresa.

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