Marketing

¿Por qué odiamos cada vez más la publicidad?

En la actualidad, la publicidad está por todas partes y en todo tipo de canales, pero lo cierto es que a los consumidores les resulta cada día más molesta. De hecho, hay quienes consideran que gran parte del éxito de las plataformas de vídeo bajo demanda tiene que ver con el hecho de que los usuarios puedan consumir los contenidos sin tener que ver anuncios, como es el caso de Netflix.

Las cosas están cambiando. Los anuncios son cada vez menos atractivos para los consumidores, por lo que la creatividad es cada vez menos importante. Pero además, cada vez estamos más rodeados de publicidad. La publicidad ya no aparece solamente en la tele o en la prensa, como hace algunos años, sino que ahora también nos encontramos con ellas en cada paso que damos en Internet. Tenemos publicidad en los medios tradicionales, pero también en aplicaciones móviles, en páginas web y en las redes sociales.

Diversos estudios han demostrado en los últimos años que la publicidad no solamente se ha vuelto excesiva, sino también intrusiva y muy molesta. Los formatos de anuncios que se han ido consolidando en Internet hacen que la experiencia de navegación sea mucho más pobre, pero también que el consumidor se sienta constantemente vigilado y que sienta que se está invadiendo su intimidad. Pero además, la publicidad se ha convertido en un lastre para la confianza en las marcas y en los medios, la calidad creativa de los anuncios, el poder del consumidor y la experiencia de navegación.

De media, una persona ve entre 4.000 y 10.000 anuncios al día, por lo que no es extraño que los consumidores se hayan hartado de la publicidad y que los anuncios hayan pasado a ser mero ruido de fondo que sus cerebros ignoran.

Así pues, al mercado no le queda más remedio que renovarse si quiere volver a conectar con los consumidores. Los anunciantes deben empezar a mentalizarse de que la publicidad tiene que cambiar. Los expertos tienen claro que el problema de la publicidad no está vinculado a un público en concreto, sino que es universal, llegando a todas las generaciones. La cuestión es que no es algo que vaya a solucionarse por arte de magia. Si las empresas no empiezan a cambiar la manera en la que hacen las cosas, los consumidores no van a empezar a verlos con mejores ojos y de una manera más optimista y positiva.

A los consumidores, la publicidad que se les ofrece hoy en día no les gusta y les resulta muy molesta, por lo que las marcas tienen que aprender a adaptar su posición y su oferta, creando mejores mensajes y entendiendo cuáles son los elementos que hacen que los anuncios generen rechazo.

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