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Retos a los que se enfrenta la globalización

El concepto de globalización cuenta con simpatizantes y enemigos por igual. Parece que es el camino que ha tomado la raza humana, considerado como inevitable para muchos. Pero este libre flujo de bienes y servicios, personas y capitales, que es como se define, se ve enfrentado a constantes niveles de tensiones y rechazos en todas las partes del globo, tanto a nivel económico y ético, como político y social

Aunque se puede definir de muchas maneras, Economipedia explica la globalización de forma acertada y en profundidad. En cualquier caso, no parece que sea la panacea económica y social que muchos han querido vender. En la práctica, el camino que lleva hacia esta situación de nivelación de capitales no está resultando beneficiosa para la inmensa mayoría de los habitantes de este planeta.

La globalización, a tenor de los resultados observables y medibles en este preciso momento histórico, no permite, en absoluto, festejar ninguna victoria. Cabe preguntarse, por tanto, si es posible y a qué precio hacer realidad el concepto de globalización. Hay que conocer, en definitiva, cuáles son los retos que hay que superar y qué es lo que está impidiendo que se lleve a cabo el esfuerzo común necesario para alcanzarla.

Problemas actuales de la globalización

En estos momentos, la globalización se presenta como un régimen de comercio global completamente injusto que impide el desarrollo de los países menos industrializados. Mantiene y protege un sistema económico global inestable que, para defender unos intereses de una minoría dominante (supuestos ejes o guías de la globalización), produce situaciones de crisis de forma recurrente.

Los países pobres, por causa de estos continuos contextos de dificultad e inestabilidad, se ven lastrados por la carga de una deuda que aumenta ad infinitum, y se vuelve insostenible. Y aunque, en ocasiones y de forma falsamente generosa, se condonen ciertas deudas, la realidad es que, sin un desarrollo tecnológico, empresarial, cultural, social y ecológico, en poco tiempo la deuda volverá a colocarse en niveles excesivos.

Por otra parte, la propiedad intelectual niega, bajo un régimen global, el acceso a medicamentos asequibles que pueden salvar millones de vidas. Todavía, enfermedades consideradas del pasado en países desarrollados, como el SIDA, hacen estragos en los países del tercer mundo.

Anomalías del concepto global

Hay elementos fundamentales que funcionan mal desde la base en este proceso de globalización. Si se quiere hacer funcionar este ideal de universalidad y hermandad entre las personas, la pobreza debe ser erradicada, y, tal y como está desarrollándose, esto es imposible.

El dinero, al contrario de lo que debería ocurrir, sigue fluyendo desde los países pobres hacia los ricos, aumentando la de por sí gigantesca brecha económica existente. A pesar de que en los países ricos es donde se tiene la suficiente capacidad y solvencia para soportar y asimilar los riesgos de las fluctuaciones de las monedas y de los tipos de interés, continúan siendo los países pobres los que tienen que soportar casi toda la volatilidad que se produce en el mercado de las divisas.

Hay que considerar, por tanto, la realidad endémica de una globalización económica. No todo el mundo se va a beneficiar de ella, sino que los beneficios netos serán positivos… Los defensores de este sistema consideran que tiene el potencial necesario para mejorar el nivel de vida de todo el mundo, pero no lo está haciendo, más bien al contrario.

Beneficios de una globalización bien ejecutada

La situación política y económica en Europa y en Estados Unidos demuestran que existen perspectivas diferentes en cuanto a los resultados llegados a una globalización efectiva. Supone una mejora en las prácticas empresariales para obtener más beneficios a la vez que se mitigan los riesgos que competen a la ciudadanía en post de un futuro mejor para todos.

Mejora de la calidad de vida

En cualquier caso, lo que se espera en un principio de esta globalización son unas mejores condiciones de vida en los países desarrollados y la eliminación de la pobreza extrema en aquellos considerados subdesarrollados.

Creatividad e innovación para todos

Estos dos elementos se verían impulsados de forma general gracias a la competencia que se establecería en el ámbito internacional. Como consecuencia directa lograría que las empresas se mantuvieran por delante de la competencia, mejorando el precio y la calidad de los productos que redundaría, en último término, en el consumidor. La libertad de circulación de material, mano de obra y capital supondrían, a priori, que las ideas de los países en desarrollo impulsaran la innovación en todo el mundo, logrando financiación y proyección rápidamente.

Servicios y bienes más económicos

Con los costos de producción más bajos se ayudaría activamente a que la población mundial tuviera un mayor acceso tanto a los elementos materiales como a los servicios, mejorando con ello la calidad de vida de todos. En la actualidad, el sistema alcanzado de libre comercio ha logrado hacer posible que una gran variedad de alimentos sea accesible a precios mucho más bajos.

Cultura global

Gracias a la globalización, la cultura de otros lugares se ha acercado a todo aquel que sintiese cierto interés, independientemente del lugar donde habitase. Es mucho más fácil acceder a la comida, a la literatura, al cine y a cualquier actividad cultural o evento tradicional que pueda suceder en cualquier rincón del mundo. Con ello aparece un nuevo concepto de cultura que trasciende al lugar de origen, extendiéndose y formando parte del imaginario cultural humano.

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