Marketing

¿Se ha convertido el logo en un lastre para algunas empresas?

Hace unos años, las imitaciones de ciertas marcas causaron furor en los mercadillos. Y, aunque todas ellas eran burdas copias, su éxito evidenciaba el deseo de los consumidores por estos productos. Y, por supuesto, el logo siempre se convirtió en un elemento omnipresente que se identificaba claramente con la marca a la que imitaban, precisamente porque este era el elemento clave del objeto original, aquello que los convertía en marcas de culto, porque de esta forma los consumidores podían sentirse parte de ese grupo selecto que puede permitirse esos productos. Algo a lo que se aspiraba.

La cuestión es que, hoy en día, las cosas son diferentes. Es más, incluso podríamos llegar a decir que el logo, lejos de beneficiar a la marca, en muchos casos está empezando a perjudicarla. Aquellas empresas que se convirtieron en las marcas cool del momento y cuyo logo podíamos ver por todas partes, parecen haber entrado en crisis. Y es que el logo ha dejado de ser un símbolo de estatus para pasar a ser algo hortera.

¿Cómo han influido en ello los millenials?

Hace unos años, las marcas que seguían esta tendencia de diseño ultraloguista, comenzaron a ver cómo sus ventas descendían. Es precisamente esto lo que llevó a Michael Kors a cambiar el diseño de sus bolsos para eclipsar la presencia de su identidad corporativa y a Gucci a hacer logos menos visibles.

Los millenials prefieren que sus prendas y accesorios no lleven logos que puedan identificarse con facilidad. El hecho de que gasten menos en ropa ha hecho que estos símbolos que hace unos años representaban el estatus hayan ido quedando relegados a un segundo plano. Un bolso de marca ya no representa lo que son, pero sí un móvil o el destino que eligen para sus vacaciones.

Esto demuestra no sólo que su deseo por las marcas ha descendido con respecto a la generación anterior, sino también que han sido tan bombardeados de logos que muchos han dejado de tener sentido. Por esta razón, los logos son hoy menos obvios, más sutiles. De esta manera, las marcas intentan que sus logos se fundan con el fondo para no ser molestos.

No obstante, hay que destacar que los logos llamativos están empezando a volver al sector de la moda, lo que no quiere decir que sean los mismos que los de hace unos años o que la tendencia marquista esté volviendo. Aquellas marcas que perdieron fuelle con la muerte del logo no volverán porque los consumidores han perdido interés en ellas y ya no tienen el mismo valor.

Una vez que el momento dorado de un logo pasa, se convierte en un activo tóxico. En cualquier caso, lo cierto es que tanto los logos del pasado como los del presente tienen una vida corta y cuando pasa la fiebre de tener algo, termina convirtiéndose en un lastre.

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