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Storytelling: ventajas y claves para crearlo

Una historia bien construida tiene la capacidad de generar emociones, pero también de despertar la mente de la audiencia que las lee o las escucha. Este tipo de contenidos funcionan muy bien para conectar sentimentalmente con nuestro público objetivo y generar empatía. Por eso, practicar el storytelling es una manera muy eficaz de entablar y fortalecer la relación entre los usuarios y la empresa.

El storytelling es la acción de contar historias a un público con el objetivo de crear vínculos emocionales y que transmitan los valores por los que queremos que identifiquen nuestra marca. La idea es conectar emocionalmente con nuestra audiencia, proporcionándoles una historia que apele a sus emociones.

En la actualidad, es una de las herramientas comunicativas más populares, ya que los usuarios buscan un contenido cada vez más humano, cercano y que les haga sentir ganas de compartirlo con otros. La gran ventaja es que nos permite relacionar nuestro servicio o producto con determinados sentimientos con la finalidad de generar confianza, conexión y fidelidad. Así pues, la importancia de usar el storytelling en nuestras estrategias de marca radica en humanizar nuestra empresa.

Ventajas del storytelling

Crear una conexión más humana

Al no ser una manera convencional de comunicar o vender un producto, el storytelling favorece que el público pueda percibir cierta humanización en la empresa. Los consumidores de hoy en día no quieren que las marcas les agobien intentándoles vender sus productos constantemente, sino que lo que buscan es la emoción o la experiencia que les proporcionará ese producto.

Gracias al storytelling, el usuario puede recibir  un mensaje positivo sobre la marca, de manera natural y mediante sus emociones. No olvidemos que la mayoría de las decisiones que tomamos se basan en las emociones que sentimos.

Relacionar determinadas ideas con tu marca

Se trata de uno de los mayores beneficios que podemos recibir de este tipo de contenidos, ya que nos permiten desarrollar estrategias de comunicación de una manera mucho más creativa y posicionar nuestra marca de manera correcta, en base a nuestro público y a los objetivos que queramos alcanzar. Podemos decidir qué es lo que queremos transmitir a nuestro público y, a partir de ahí, definir cuál será nuestro mensaje y cómo queremos contarlo.

Relacionar esas historias con nuestras experiencias

Al oír una historia, lo normal es que los hechos que se narran los relacionemos con nuestras propias experiencias. Buscamos elementos parecidos y conectamos con las emociones y circunstancias que hemos vivido en el pasado. Por eso, es normal que nos sintamos conmovidos, identificados, tristes, sorprendidos o enfadados. Esta es, sin duda, una de las principales ventajas del storytelling.

Compartir tu personalidad

A todos nos gusta ver la parte más humana de las empresas, sobre todo en tiempos de redes sociales. Intenta desarrollar historias que muestren cómo es tu empresa como marca, no como vendedora. Cuál es tu tono, cuál es su motivación y qué es lo que la inspira. Es fundamental que reflexiones sobre cómo quieres ser percibido más allá de tu producto y sus ventajas.

Todo el mundo está dispuesto a compartir una buena historia

Si quieres que tu audiencia comparta tus contenidos, el storytelling es un medio muy eficaz para ello. Las probabilidades de llegar a una mayor cantidad de público y atraer nuevos seguidores aumentan cuando creamos historias emotivas e interesantes para comunicarnos. Si te das cuenta, las campañas y anuncios más exitosos del año siempre son aquellos que narran una historia y apelan a situaciones humanas, dejando los atributos del producto o servicio en un segundo plano.

¿Cómo crear una buena historia?

1. Definir a tu público objetivo

Como dice Peter Guber, “es mucho más importante interesarse por la audiencia que parecer interesante”. Si te interesas por saber cómo es, qué le preocupa y cuáles son sus necesidades, sabrás empatizar con ella y llamar su atención. Con lo cual, antes de empezar a crear un storytelling, es fundamental que analices las características del público objetivo con el que quieres conectar, lo que te permitirá perfilar el argumento de tu historia para despertar su interés.

2. Apela a sus emociones

Reflexiona sobre cuál es la emoción que quieres transmitir a tu audiencia. Puedes empatizar a través de una preocupación que tenga tu público, pero también mediante algún miedo, necesidad o sentimiento.

3. Piensa cómo quieres que sea percibida tu marca

Piensa cuáles son las ideas o valores que identifican a tu marca y que quieres que los potenciales clientes perciban. De esta forma, podrás saber cuáles son los valores y principios que tienes que aplicar a tu historia.

4. Define al personaje que encarnará la filosofía corporativa

Toda historia tiene que contar como mínimo con un personaje al que le suceda algo, de manera que la audiencia pueda simpatizar con él o sentirse identificada. Un personaje que encarne los valores y principios de la marca. La protagonista no debe ser tu marca, sino que será más bien una parte del contexto en el que se desarrolla la narración. Además, lo ideal es que el personaje que creemos sea anónimo y que resulte familiar para que el usuario pueda conectar con él emocionalmente.

5. Planteamiento, nudo y desenlace

Cualquier historia bien contada debe seguir una estructura que consta de tres partes: planteamiento, nudo y desenlace. Sin embargo, del mismo modo que sucede en las películas, también puedes comenzar una historia desde el nudo o, incluso, desde el desenlace e ir retrocediendo hasta el principio. La idea es que el planteamiento despierte interés por saber cómo continúa y cómo acaba. Es muy complicado que nos enganchemos a una historia si no detectamos intriga, un reto, un problema o una situación que apele a nuestros sentimientos.

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