Marketing

Vergüenza de comprar: ¿un freno al consumo?

En los últimos años, el mercado ha experimentado importantes cambios que han transformado la manera en la que los consumidores se enfrentan a las marcas. Lo que ha obligado a las empresas a tener que volver a comprender qué es lo que importa a sus clientes y cómo son.

La aparición de los millennials trajo consigo una auténtica revolución en las estrategias de marketing. Y lo mismo ocurrió cuando la Generación Z llegó al marcado, haciendo que las empresas hayan tenido que adaptarse a muchas realidades distintas.

La cuestión es que todo ello no cambiaba la esencia de lo que es el consumo, sino únicamente los hábitos de compra, por lo que las marcas solamente tenían que aprender cómo eran los nuevos consumidores. Aunque distintos, los nuevos consumidores, seguían siendo consumidores en esencia, es decir, seguían comprando. Y esta es precisamente la gran diferencia, ya que los nuevos cambios podrían estar afectando a la esencia misma del consumo, pues los consumidores estarían simplemente dejando de comprar.

Vergüenza de consumir

El movimiento pionero que hizo evidente esta tendencia fueflygskam, la vergüenza de volar, muy alineado con el aumento de la concienciación con el medio ambiente por parte de los consumidores, cada vez más preocupados por el impacto que sus decisiones tienen sobre el entorno. Debido a la elevada contaminación que generan los aviones, los consumidores empezaron a rechazar los vuelos y a elegir otros medios de transporte alternativos.

Una tendencia que surgió en los países escandinavos y que ha hecho caer el tráfico aéreo en un 5%, mientras que la empresa de ferrocarril cerró el año con récord de viajeros. Contagiándose a países como Austria, que ha recuperado sus trenes nocturnos, que los consumidores prefieren por ser más limpios y más cómodos.

No obstante, el sector del turismo no es el único que ha sufrido el impacto de este cambio. También en la industria de la moda se ha empezado a notar un freno al consumo. La tendencia ha nacido en Suecia y se conoce como «köpskam» (vergüenza de comprar), en reacción al aumento del 60% de compras que se ha experimentado en los últimos 10 años.

El mercado está saturado de moda y los consumidores son cada vez más críticos con el consumo de usar y tirar, lo que hace que algunas marcas hayan entrado incluso en bancarrota. Sembrando el caldo de cultivo perfecto para nuevos modelos de negocio, como el del alquiler de ropa. Pero también se apuesta por comprar materiales más resistentes y duraderos y las grandes cadenas de ropa están instalando cubetas para la recogida de ropa para reciclar. Lo que demuestra que los consumidores están despertando ante los beneficios de usar la ropa de un modo más sostenible.

Pero, aunque este movimiento frena el consumo directo de los compradores, también cuenta con otras ramificaciones. Y es que aquellos que no cambian sus patrones de consumo son duramente criticados, llegando a empañar la imagen de celebridades, influencers y marcas, ya que son los que más enseñan sus nuevas adquisiciones y colaboraciones por Internet.

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